Ética del dato 2.0 y tecnología con propósito: en línea con la anterior tendencia, destaca la reciente creación por parte del Gobierno de una carta de derechos digitales y su intención de crear próximamente una “Agencia Española de Supervisión de Inteligencia Artificial”. En este contexto, es llamativo el hecho de que las multas por incumplimiento del RGPD superaron la barrera de los 1.000 millones de euros en 2021 (un aumento del 521% en comparación con el volumen de sanciones en 2020). La llamada “ética del dato” o data ethics no es un concepto nuevo, pero la necesidad de regular el entorno digital para lograr un terreno de juego justo y seguro a medida que las empresas y organismos públicos abordan la acelerada transformación de la economía le dotará de nueva relevancia en 2022.
El metaverso, probablemente, solo una promesa: Meta, empresa matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp, ha apostado fuerte por el metaverso, término que se ha asentado y está presente en la agenda informativa. En 2020, la compañía invirtió cerca de 18.500 millones de dólares en I+D, un 30% de sus ingresos; seguramente, buena parte de estos esfuerzos estuvieron centrados en entornos virtuales y esta nueva área. Sin embargo, no existe un consenso claro sobre el alcance real del metaverso, su definición y cuánto de novedoso existe en el término, dado que, por ejemplo, en el campo de la industria 4.0, la fabricación inteligente y el gemelo digital sí son enfoques probados, consolidados y que se llevan aplicando en proyectos reales desde hace años, pero que han pasado desapercibidos, frente a la popularización de términos de moda como el mencionado metaverso. Probablemente, en 2022 soluciones como el gemelo digital, ya ampliamente adoptado en la industria, cobre protagonismo gracias al auge de la conversación en torno al metaverso.
El gran salto a la nube: los grandes fabricantes de sistemas de gestión empresarial como SAP y otras tecnologías esenciales en las empresas hoy están avanzando en su apuesta por los modelos cloud como principal elemento de su oferta de servicios y soluciones. A medio plazo, es de esperar un auge en las soluciones cloud nativas debido a su mayor eficiencia, escalabilidad y coste reducido. De este modo, el “Informe del Mercado Cloud en España 2021” que elabora anualmente la consultora Quint, prevé una inversión en la nube de más de 2.400 millones de euros por parte de las grandes empresas españolas en 2022: la mitad de los directivos encuestados para elaborar dicho informe contempla incrementar la inversión en infraestructura y plataformas cloud en más del 20% este año.
¿Gran dimisión o gran reevaluación? La Gran Dimisión es un término que hace referencia al éxodo masivo de determinados perfiles profesionales de sus puestos de trabajo, debido a un cambio de paradigma en sus valores y metas, con la pandemia como catalizador de dicho cambio. Aunque la tendencia es notoria en el sector tecnológico (que ya vivía su propia guerra por el talento), lo cierto es que no ha terminado de consolidarse en España. Sin embargo, sí existe una reevaluación de principios y prioridades que las tecnológicas deberán abordar para seguir siendo atractivas y retener el talento, poniendo al empleado en el centro.
Coinnovación entre fabricantes y la “deep tech”: la consultora Boston Consulting Group (BCG) ha acuñado el término deep tech para describir una “cuarta ola” tecnológica marcada por el uso de tecnologías emergentes que pueden ofrecer avances significativos sobre las tecnologías ya existentes para ayudar a resolver problemas globales, creando nuevos mercados o disrupciones en sectores asentados. La consultora señala que no hay una diferencia a nivel técnico, sino más bien en el enfoque que se le da a la propia tecnología: es la aplicación y el modelo comercial resultante los que son disruptivos. Según BCG, la inversión en startups y scaleups deep tech pasó de 15.000 millones de dólares en todo el mundo en 2016 a más de 62.000 en 2020. En el sector tecnológico, tras las tres primeras olas de innovación (revoluciones industriales, los grandes laboratorios corporativos a mitad de siglo XX y la disrupción de pequeñas empresas respaldadas por capital riesgo), surgirá una cuarta hola liderada por esta “tecnología profunda”, donde la coinnovación y la convergencia de tecnologías es protagonista. Por ello, en el futuro podemos esperar mayor colaboración e integración entre fabricantes, incluso entre aquellos que tradicionalmente eran competidores.