De pura tradición productora olivarera, remontándose a varias generaciones, Elizondo ha logrado culminar una oferta de productos en los que se traslada, incluso sensorial y estéticamente, la pasión en el cultivo, el cuidado en la producción y la recolección, a través del tiempo y desde fincas centenarias, que se dispersan en su fertilidad a lo largo del valle del Guadalquivir, desde la Sierra de Cazorla hasta La Loma.
Ahí está la cuna del nº3 picual, o del royal, alguna de las estrellas de la casa. Pura esencia y raíces tradicionales que han abierto paso a una línea más rompedora donde se abre camino el ‘luxury trufa negra natural’, el ‘luxury ajo negro natural’ o, para los más atrevidos paladares, el ‘luxury chocolate negro natural’, un festival para los sentidos que extrae los sabores más auténticos.
El presente y futuro de Elizondo pasan, como recalcan desde la marca “por algo tan sencillo de plantear pero no tan fácil de conseguir como la excelencia, en todos los aspectos, incluido el de la presentación y la comercialización”: también ahí está la atención y el respeto al cliente.
El mimo, la participación de profesionales que son referencia en un sector altamente competitivo y -algo muy relevante- las ganas de seguir creciendo y en expansión han convertido en indiscutiblemente premium a una etiqueta que es el resultado, también, de la cercanía de la almazara y de la maquinaria más moderna y avanzada. Nada se deja al azar.