También pretenden que al cobrar esos aranceles sus arcas públicas se llenen algo más. Además quieren conseguir que los estadounidenses compren más productos made in USA.
Tienen otro objetivo adicional que es que las empresas fabriquen en Estados Unidos de América.
Y sobre todo que empresas que su cadena de producto la tienen repartida en varios países, su fabricación de haga totalmente en el país. Lo cual indiscutiblemente, los aranceles penalizan especialmente, de manera palmaria, a este tipo de empresas, como se observa con claridad en la empresa deportiva NIKE, a través de su bajada de sus acciones cotizadas en los mercados bursátiles.
No se puede pasar por alto que todo ello viene también objetivado pari passu, entorno a una apreciación de las divisas foráneas que coadyuvará a conseguir lo que se viene a pretender.
Lo cierto es que estos objetivos están por ver que realmente se logren alcanzar.
Pero lógicamente habrá que darle tiempo al tiempo y en cualquier caso será dentro de este año y no más allá para poder ver si todo esto va a funcionar de la manera diseñada por Donald Trump.
Además se debe tener en cuenta que todos estos aranceles son susceptibles de ser negociados para que de esta manera finalmente, consiga e Estados Unidos mejoras en sus posiciones actuales.